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VACUNAS RECOMENDADAS A TRABAJADORES SANITARIOS

La aprobación de la Ley de Prevención de Riesgos laborales de 8 de Noviembre de 1995 (BOE de 10 de Noviembre de 1995) definió el marco de responsabilidades de las empresas y de los trabajadores para minimizar la exposición a los riesgos laborales mediante la adopción de las medidas de higiene y seguridad en el trabajo, y reducir el riesgo individual a través de las actividades de prevención.
 

En lo que concierne a los riesgos biológicos, las dos áreas de actuación se concretan, por un lado, en la adopción de las pautas de higiene (lavado de manos, de aislamiento de pacientes y separación del puesto de trabajo del trabajador, presiones de aire....) y de protección adecuadas (guantes, batas, mascarillas); y, por otro, en la prevención mediante quimioprofilaxis o inmunoprofilaxis.

Están ampliamente descritos los accidentes con riesgo biológico en el medio sanitario, así como los casos y brotes de infección por gérmenes frente a los que existen vacunas, en los que están implicados como afectados, fuente, o eslabones en la cadena de transmisión, los trabajadores sanitarios. Las bajas coberturas vacunales en los adultos; la poca percepción del peligro en los trabajadores habituados a trabajar en contacto con los enfermos y su entorno, y su escasa formación en relación a los beneficios y seguridad de las vacunaciones, la pobre organización de las políticas de vacunación de adultos y, en especial, la novedad en la regulación de las obligaciones de adopción de las medidas de prevención por la empresas, son factores determinantes de las deficitarias coberturas de vacunación en los trabajadores sanitarios.

¿De qué deben estar vacunados los trabajadores sanitarios? Las indicaciones de vacunación en los trabajadores sanitarios se diferencian en tres grupos, según el riesgo de exposición profesional, la susceptibilidad personal y las recomendaciones de los programas de vacunación de la población general:

A.- Vacunaciones especialmente indicadas por mayor riesgo en trabajadores sanitarios:

  1. Gripe: Uno de los motivos mas frecuentes de absentismo laboral en el medio hospitalario durante la temporada gripal es el padecimiento de ésta, estando ampliamente descrita la transmisión hospitalaria desde los trabajadores y visitantes a los pacientes, y viceversa.

    La vacunación de los trabajadores está recomendada como medida de reducción de la transmisión de los virus gripales en el medio sanitario, con especial relevancia en unidades que atienden a pacientes con mayor riesgo de complicaciones de la gripe (>64 años, personas con enfermedad crónica pulmonar, cardiaca, renal, hepática, metabólica o inmunológica), y también como medida de disminución del absentismo laboral. Ensayos clínicos han demostrado recientemente una reducción del 40% de la mortalidad global de los pacientes ancianos internados en residencias a través de la vacunación de la gripe en los trabajadores que los atienden en los centros.

    Recomendación: inmunización anual de todos los trabajadores de los centros sanitarios.

    Pauta vacunal: 1 dosis anual en otoño, preferentemente durante la campaña de vacunación.
     
  2. Hepatitis B: infección considerada enfermedad profesional por su mayor riesgo en el medio sanitario. El riesgo se asocia positivamente con el tiempo de ejercicio profesional y con la complejidad de los centros sanitarios (mayor en hospitales que en centros de AP...). Al riesgo de padecer una infección por el VHB y sus complicaciones, se suma el riesgo posterior de transmisión desde el trabajador sanitario a los pacientes y las restricciones a la actividad laboral que las exigencias de las medidas de control puedan acarrear.

    La vacunación sistemática de los trabajadores sanitarios ha demostrado su efectividad en la reducción en la prevalencia de la infección en los mismos desde su puesta en marcha a principios de los años 80.

    Recomendación: inmunización de todos los trabajadores sanitarios.

    Pauta: Se debe realizar una serología previa y vacunar con tres dosis de adulto a los trabajadores con serología negativa y con pauta 0,1,6 meses. Se debe realizar el estudio de seroconversión posterior (entre 1 y 2 meses tras la tercera dosis). Si el título de anticuerpos es mayor o igual a 10UI/l se considerará respondedor y no son necesarias dosis de recuerdo posteriores. Si la cuantía de Ac es menor, se repetirá la pauta vacunal con tres dosis adicionales. Si después de esta segunda pauta sigue sin existir una respuesta adecuada, tampoco deberán administrarse más dosis y la persona se considerará no protegida.

    En el caso de accidente con riesgo biológico se actuará de acuerdo con el Protocolo de Actuación ante accidentes con riesgo biológico.
     
  3. Sarampión, rubéola y parotiditis: a pesar de la drástica disminución de la incidencia de estas enfermedades en Galicia y España como resultado de las altas coberturas vacunales (> 95%) en la edad pediátrica, a la estrategia de aplicación de una 2ª dosis de vacuna Triple Vírica (en adelante TV) y a las campañas de vacunación desarrolladas en el proceso de eliminación del sarampión, entre el 5-10% de la población adulta es susceptible. Se han descrito repetidamente brotes de sarampión y de rubéola producidos o favorecidos por el medio sanitario, en los que estaban implicados trabajadores sanitarios. El simple riesgo de transmisión del sarampión en una unidad de SIDA o de oncología supone un grave problema sanitario; así mismo las graves consecuencias de una rubéola congénita exigen el estricto cumplimiento de las recomendaciones de inmunización de las trabajadoras en edad genésica.

    Recomendación: Se utilizará la vacuna TV en vez de vacunas monovalentes siempre que exista la necesidad de inmunizar frente a alguna de estas tres enfermedades.

    En caso de que un trabajador no inmune padezca una exposición a alguna de estas enfermedades deberá separarse laboralmente de las áreas clínicas en las que haya mujeres embarazadas o personas inmunodeprimidas. Esta separación deberá comenzar cuanto antes tras la exposición y hasta pasados 21 días de la misma, o, en caso de que haya habido infección, hasta pasados 5-7 días de la aparición del rash.
     
  4. Varicela: la varicela constituye un grave problema en el medio hospitalario, por su gravedad cuando afecta a una embarazada en el primer trimestre o en el parto o a enfermos inmunodeprimidos. A ello se asocia la mayor frecuencia de complicaciones en el caso de infección en adultos. Las áreas sanitarias de mayor riesgo de contagio para los trabajadores son las unidades pediátricas, obstetricia y unidades con pacientes infecciosos (varicela o herpes zoster). Entre el 1 y el 7% de los trabajadores sanitarios son susceptibles. Las unidades donde existen pacientes inmunodeprimidos constituyen las áreas de mayor riesgo de varicela nosocomial para los pacientes. Requieren un control especial de limitación del riesgo de exposición las trabajadoras embarazadas.

    Recomendación: inmunización de los trabajadores con serología negativa especialmente trabajadoras en edad genésicas con serología negativa)

    Pauta: 2 dosis (de 6 semanas a 2 meses intervalo). Deberá evitarse el embarazo entre las dos dosis y en los tres meses siguientes a la segunda dosis. En caso de producirse rash postvacunal deberá separarse al trabajador de los servicios donde existan pacientes inmunodeprimidos, neonatos y mujeres embarazadas. Esta separación debe durar 2 semanas o el tiempo que dure el rash.

    En caso de exposición de un trabajador no inmune a un enfermo con varicela, debe recibir la vacuna ya que está demostrada la eficacia de la vacunación postexposición siempre que se administre entre el 3º y 5º día tras la exposición. Puede ser necesario separar a los trabajadores seronegativos expuestos de las áreas clínicas donde haya contacto con pacientes de riesgo, ya que estos trabajadores pueden ser infecciosos del 10° al 21° día post-exposición.

B.- Vacunación según riesgo individual:

  1. Hepatitis A:

    Recomendación: inmunización de los trabajadores con factores individuales, previo estudio serológico e inmunización de los trabajadores sanitarios de las siguientes unidades: neonatología y pediatría, infecciosas, geriatría y digestivo, trabajadores de comedores y cafeterías, trabajadores del laboratorio de investigación, trabajadores de las empresas de limpieza y de gestión de residuos y servicio de mantenimiento (fontaneros).

    Pauta: 2 dosis de vacuna frente a la hepatitis A de adulto, separadas por 6-12 meses (3 dosis con pauta 0,1,6 si se vacuna con la vacuna combinada frente a la hepatitis A y la hepatitis B), previo estudio serológico si tienen mas de 25 años. Si es menor de esa edad, se puede utilizar directamente la vacuna combinada frente a la hepatitis A y la hepatitis B si no está vacunado previamente frente a la hepatitis B.
     
  2. Poliomielitis:

    Recomendación: vacunación de los trabajadores sanitarios no inmunizados de unidades de inmunodeprimidos o neonatos en los que la circulación de los poliovirus vacunales podrían generar cuadros clínicos de parálisis flácida por el virus vacunal. También trabajadores no inmunes con algún tipo de inmunodepresión por el riesgo de infectarse por poliovirus vacunales de pacientes inmunizados con la vacuna oral, y aquéllos que viajen a países con casos de polio salvaje (sudeste asiático y África).

    Pauta: 0,1,6 con I PV.
     
  3. Meningococo: Deben de vacunarse los trabajadores

    Recomendación: inmunización con vacuna antimeningocócica C conjugada en los trabajadores con mayor riesgo individual de infección invasora: esplenectomizados o con deficiencias del complemento, así como viajeros que se dirigen a países del cinturón subsahariano. Los trabajadores de laboratorio de microbiología que trabajan con Neisserias deben estar vacunados, en caso de riesgo de exposición a otros serogrupos se utilizará la vacuna de polisacáridos A+C o tetravalente A+C+W135+Y

    Pauta: 1 dosis.
     
  4. Fiebre tifoidea: está descrita la infección en trabajadores de laboratorio que manipulan muestras de Salmonella Typhi. Pauta:

    Vacuna oral: Tres dosis orales a días alternos. Revacunación completa cada 3-5 años si persiste el riesgo.

    Vacuna Parenteral: Una dosis vía intramuscular. Revacunar cada 3 años si persiste el riesgo.
C.- Vacunas generales del adulto:  
  1. Td/Tdpa: En el momento actual todo adulto debe estar vacunado frente al tétanos y la difteria (3 dosis 0,1, 6-12 meses). La consideración de los adultos como reservorio y fuente de infección de la tos ferina para los niños de edad pediátrica y la existencia de una vacuna dTpa para adultos permite reducir el riesgo de tos ferina entre los profesionales sanitarios y en especial de su actuación como fuente de infección.

    Pauta: La 3ª dosis de la pauta de primovacunación frente al tétanos y difteria y las dosis sucesivas de recuerdo (cada 10 años) se realizara con dTpa.
     
  2. Neumococo: Deben vacunarse los trabajadores sanitarios que cumplen con los criterios de inmunización de la población general: padecer patologías crónicas cardiacas, pulmonares, renales, inmunodepresión, infección VIH, enfermedades hematológicas, diabetes, personas esplenectomizadas, alcohólicas o personas mayores de 65 años.

    Pauta: 1 dosis de vacuna de polisacáridos 23 valente.
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